Devocional · 2 de noviembre de 2026
Cercano a los quebrantados: a quién se le acerca Dios primero
Salmo 34:18
RV1960
El contexto
El salmo 34 es una oración de un hombre que estuvo en peligro real y salió. El encabezado lo sitúa en la escena de Abimelec, cuando David cambió su conducta delante de él. El versículo 18 está en la mitad del salmo, después de la invitación a los humildes y antes de la promesa de que el justo, aun con muchos males, es librado.
El versículo define la cercanía de Dios por el estado del que la recibe, no por sus méritos: «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu». No dice que esté cerca de los que tienen la vida resuelta, ni de los que ya aprendieron a manejarlo. La condición que pone el texto es exactamente la que uno intenta esconder. Y hay una segunda parte que suele pasarse por alto: *y salva*. La cercanía aquí no es compañía decorativa; el salmo dice que de ahí sale una salvación. Eso invierte la lógica con la que se suele leer: el quebranto no es el obstáculo para acercarse a Dios, es el lugar donde el texto lo coloca. Lo que el salmo no promete es que el quebranto se vaya rápido.
Aplicación práctica
Escribe en una frase el quebranto que llevas hoy, sin adornos ni explicaciones. Después lee el versículo en voz alta y quédate con la palabra *cercano*, no con la palabra *salva*: hoy solo necesitas saber quién está al lado. Si el quebranto lleva meses, no lo resuelvas con una oración: cuéntaselo a una persona con nombre propio esta semana.
Para meditar
¿Qué parte de tu quebranto estás escondiendo justo donde el texto dice que Dios se acerca?
Oración
Señor, tú te acercas a los quebrantados. No me dejes fingir que estoy entero para merecer tu compañía.
Dirección editorial de RAÍCES · Revisión: Javier Tufiño