Devocional · 26 de octubre de 2026
El que comenzó la buena obra: lo que todavía no está terminado
Filipenses 1:6
RV1960
El contexto
Filipenses es la carta del gozo, escrita en prisión. El capítulo 1 empieza con una acción de gracias por la iglesia y sigue con la confianza de que Dios sostiene lo que empezó. Después Pablo habla de sus cadenas y de que el evangelio avanza incluso así. La frase del versículo 6 no es optimismo: es una convicción que sostiene un argumento.
Pablo escribe desde la cárcel y, en lugar de hablar de su situación, habla de ellos: «estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo». Persuadido: no es un deseo, es una convicción que declara. Y el sujeto de las dos acciones es el mismo: el que comenzó es el que perfecciona. Esto cambia el modo de mirar el propio proceso. Si el que empieza es también el que termina, lo que hoy está a medias no es un fracaso: es una obra en curso. Y hay una palabra que da el marco temporal: *hasta el día de Jesucristo*. No promete que esté terminado este mes, ni que tú lo veas terminado. Promete que no queda abandonado.
Aplicación práctica
Escribe eso que empezaste y quedó a medias —el curso, el hábito, la conversación pendiente— y al lado la fecha en que lo dejaste. Después responde una sola pregunta: ¿lo abandoné yo o solo está sin terminar? Si la respuesta es sin terminar, haz hoy el paso más pequeño que exista para retomarlo. Nada de reiniciar de cero: retomar es distinto.
Para meditar
¿Qué diste por fracasado cuando solo estaba sin terminar?
Oración
Señor, tú no abandonas lo que empiezas. Dame paciencia con lo que todavía está a medias en mí y en los míos.
Dirección editorial de RAÍCES · Revisión: Javier Tufiño