Devocional · 24 de octubre de 2026
Echando toda vuestra ansiedad: lo que se hace con el peso, no lo que se siente
1 Pedro 5:7
RV1960
El contexto
La primera carta de Pedro se dirige a creyentes dispersos y en dificultad, y el capítulo 5 cierra la carta con instrucciones a los ancianos, a los jóvenes y a todos: humildad, vigilancia y esta invitación a echar la ansiedad. El versículo está en una sección de exhortaciones breves, no en un tratado sobre emociones.
El versículo es corto y el verbo es activo: «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros». No dice *sentir menos ansiedad*, dice *echarla*, que es un movimiento que se hace: alguien recoge lo que lleva encima y lo pone sobre otro. La ansiedad aparece aquí como un bulto que se puede transferir, no como un defecto de carácter. Y la razón que da no es un razonamiento: es un hecho sobre quién recibe el bulto. *Él tiene cuidado de vosotros*. Sin esa segunda mitad, la primera sería un consejo inútil: echar el peso sobre quien no está mirando no es descanso, es esconderlo. Lo que sostiene el imperativo es la atención del que carga.
Aplicación práctica
Escribe hoy, en una sola frase y sin adornos, la ansiedad más grande que cargas: no cómo se llama en abstracto, sino el hecho concreto que te despierta de noche. Después di el versículo y añade tu frase. Elige además a una persona concreta y dile que estás cargando eso: el texto dice que Dios cuida, y casi siempre cuidará por medio de alguien que se entera.
Para meditar
¿Qué ansiedad sigues cargando mientras dices que ya la entregaste?
Oración
Señor, tú tienes cuidado de mí. Recoge hoy lo que llevo encima, que yo ya no sé dónde ponerlo.
Dirección editorial de RAÍCES · Revisión: Javier Tufiño