Devocional · 14 de octubre de 2026
Marta, Marta: el reproche que no es contra el servicio
Lucas 10:41-42
RV1960
El contexto
Lucas 10 encadena la parábola del buen samaritano con la visita a la casa de Marta y María. Las dos escenas tratan de lo mismo: qué es lo que de verdad hay que hacer. El texto no describe una casa en crisis, describe a dos hermanas que responden de maneras distintas a la misma visita.
Jesús no le dice a Marta que deje de servir. Le dice su nombre dos veces y le describe lo que le pasa: «Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria». Repetir el nombre es lo que se hace con alguien que se quiere, no con alguien a quien se corrige en frío. Y el diagnóstico es doble: afán y turbación, es decir, mucha actividad y ningún sosiego. Esto importa porque se ha usado este pasaje para repartir tareas domésticas o para despreciar el trabajo. El texto no dice que servir esté mal; dice que se puede servir turbado y que eso tiene nombre. Y la corrección no es hacer menos cosas: es no estar *con muchas cosas* por dentro mientras se hacen.
Aplicación práctica
Haz la lista de todo lo que estás sosteniendo esta semana. Al lado de cada cosa escribe una letra: A si es afán —porque sientes que si no lo haces tú, se cae— o N si es necesidad real. Cuenta cuántas A hay. Elige una A y suéltala esta semana: delega, retrasa o di que no. La "única cosa necesaria" del texto empieza por ahí.
Para meditar
¿Qué estás haciendo por afán y llamándolo responsabilidad?
Oración
Señor, tú ves el afán que no confieso. Enséñame a servir sin estar turbado, y a soltar lo que solo sostiene mi miedo.
Dirección editorial de RAÍCES · Revisión: Javier Tufiño