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Génesis 18:1–16 · el texto y su lectura

La teofanía que nadie nombra

El narrador dice que Dios se apareció. Abraham, en cambio, levanta los ojos y ve tres hombres. Y en toda la escena —la más larga del ciclo de Abraham dedicada a una visita— nadie se postra, nadie confiesa, nadie dice «he visto a Dios». La pregunta no es un detalle: es el motor del relato.

Pasaje Génesis 18:1–16 Versión RVR1960 Nivel Debate abierto 5 fuentes citadas Verificado 4 de noviembre de 2026

Dos puntos de vista en el mismo versículo

«Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él…»
Génesis 18:1–2 · RVR1960

En dos versículos el texto hace algo que sostiene toda la escena: primero informa al lector, y después se muda a los ojos de Abraham. Quien lee sabe que es Dios. Quien mira, ve tres hombres.

A esa posición se le llama lector elevado: sabemos más que el personaje. Y lo interesante no es el truco, sino lo que el relato hace con él: deja la duda abierta hasta el final. Cuando el visitante habla de Sara, el narrador anota «Entonces Jehová dijo a Abraham» (18:13) — pero eso lo sabemos nosotros. Abraham y Sara siguen del otro lado de la información.

«Señor» — pero en singular

Aquí hay un detalle que casi ninguna versión deja ver y que sí está en el texto que leemos en español:

«y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.»
Génesis 18:3 · RVR1960

Son tres varones, pero Abraham habla en singular: «tus ojos», «no pases», «tu siervo». La RVR1960 conserva ese singular, igual que el texto hebreo masorético. Y la palabra que traduce por «Señor» es adonay, que en hebreo suele funcionar como apelativo divino.

¿Se da cuenta Abraham de que está hablando con Dios? Jean-Louis Ska, del Pontificio Instituto Bíblico, propone una respuesta incómoda: quizá no. Y su argumento no es interpretativo, es textual. El Pentateuco Samaritano —otra línea de transmisión del mismo texto— trae aquí la frase en plural: «señores, si he hallado gracia en sus ojos, no pasen de su siervo». Lo habitual es explicar el plural samaritano como armonización tardía. Ska invierte la carga: es igual de fácil —o más— que un escriba piadoso haya hecho lo contrario, pasar el plural a singular para que el padre de Israel reconozca a Dios de inmediato, sobre todo porque a Abraham ya se le había aparecido Dios en el capítulo 17.

No es una conclusión cerrada. Es una hipótesis sobre qué hizo un copista y por qué, y así la presentamos.

«Encinar»: por qué el texto dice bosque cuando había un árbol

La RVR1960 dice «en el encinar de Mamre» — plural. El hebreo masorético también. Pero la Septuaginta griega y la Peshitta siríaca hablan de un solo árbol, y en el resto de la escena solo aparece uno: los visitantes descansan bajo el árbol (18:4, 18:8).

Ska señala algo más: en las tres veces que Mamre aparece en la Biblia, la Septuaginta usa el singular. Su explicación es que el plural masorético sería una corrección teológica — evitar que la aparición de Dios quede atada a un árbol concreto, que podría venerarse como árbol sagrado. Y no está solo: la paráfrasis aramea de Onquelos no habla de encinar sino de la llanura de Mamre, y la Vulgata latina dice convallis, el valle de Mamre. Dos traducciones antiguas esquivando el árbol.

La consecuencia es fuerte: si Ska tiene razón, la escena pudo nacer como justificación de un santuario —un relato fundacional de culto local— y el texto que hoy leemos fue editado precisamente para que dejara de leerse así.

La harina que se perdió al traducir

Este es el detalle que más me interesa de toda la escena, y en español no se ve. El hebreo pide dos palabras distintas para la harina: qemach, harina corriente, y solet, harina fina —la que se usa en el culto, por ejemplo en Levítico 2:4—. En la lista de provisiones diarias de Salomón aparecen separadas, y la fina es la más escasa: «treinta coros de flor de harina, sesenta coros de harina» (1 Reyes 4:22 — 5:2 en la numeración hebrea).

Nuestra versión dice: «Toma pronto tres medidas de flor de harina» (18:6). Una sola clase de harina. Y no es que el español no tenga palabras: la misma RVR1960 traduce solet como «flor de harina» en Levítico 2:4 y en 1 Reyes 4:22, donde sí conserva las dos. En Génesis 18:6 las fundió en una.

Ska sostiene que la segunda palabra no es un sinónimo sino una corrección piadosa: un escriba quiso que Abraham ofreciera a sus huéspedes la harina del culto, la mejor, para que el padre de la fe quedara ejemplar en todo. Si es así, alguien editó el relato para mejorar a Abraham, y ese detalle sobrevivió tres mil años hasta llegar a nuestra traducción como una sola palabra.

Nadie dice «he visto a Dios»

Y aquí está la rareza que da título a esta pieza. En el resto de la Biblia, cuando alguien se topa con Dios, lo sabe y lo dice. Agar lo nombra —«Tú eres Dios que ve»— (Génesis 16:13). Jacob despierta asustado: «Jehová está en este lugar y yo no lo sabía» (Génesis 28:16). Moisés esconde el rostro (Éxodo 3:6). Gedeón teme morir (Jueces 6:22). Manoa y su mujer se dan por perdidos (Jueces 13:22). Elías se cubre el rostro (1 Reyes 19:13).

Abraham y Sara, los padres de la fe de Israel, no hacen nada de eso. No hay postración, no hay confesión, no hay sobresalto. Sara solo niega haberse reído: «No me reí; porque tuvo miedo» (18:15).

Ska ofrece la explicación más sencilla: lo exige el género. Esta es una escena de hospitalidad, y la hospitalidad pierde todo su sentido si el anfitrión reconoce demasiado pronto a su huésped. Lo que está en juego no es el reconocimiento, sino el desenlace: al que recibe bien le va bien; al que recibe mal —Sodoma, el capítulo siguiente— le va como le va.

Y la conclusión, que es la que importa

Una teofanía —la aparición del Dios de Israel— ocurre en una casa, no en un templo. No hay sacerdote, no hay liturgia, no hay altar. Hay una puerta de tienda, un poco de agua para los pies, pan recién hecho y una conversación. En el Pentateuco faltan todavía los libros de culto: estamos en Génesis. Y el primer encuentro con Dios de la historia de Israel sucede, literalmente, en la puerta de una casa de campaña en el calor del día, con tres desconocidos.

Ska lo dice con una frase que vale más que el resto del artículo: el culto del Templo puede resultar frágil; la experiencia de Abraham y Sara, mucho menos.

Lo que esta pieza no dice

  • Que Abraham no reconociera a Dios es una hipótesis de Ska, no un consenso. La lectura tradicional —que sí lo reconoce— sigue en pie, y el texto admite las dos.
  • Que el Pentateuco Samaritano conserve aquí un texto más antiguo es una posición sobre crítica textual, no un hecho demostrado. Por eso el detalle se cita como lo que es: un argumento.
  • La lectura de la harina como corrección piadosa también es interpretativa; la alternativa gramatical —«harina, es decir, flor de harina»— es legítima y está en el mismo artículo.
  • La RVR1960 traduce en 18:14 «¿Hay para Dios alguna cosa difícil?» donde el hebreo nombra a YHWH, y en 18:13 deja el nombre de Jehová en boca del narrador. Nada de eso es error: es cómo funciona una traducción. Pero conviene saberlo antes de construir un argumento sobre la palabra exacta.

Fuentes (5)

Citas verificadas · 4 de noviembre de 2026 · citas bíblicas contra RVR1960 y DOI comprobados en Crossref
  1. 01

    Ska, J.-L. (2026). YHWH Visits Abraham and Sarah at Home: A Theophany Left Unspoken, TheTorah.com, publicado y actualizado el 28-oct-2026. Pontificio Instituto Bíblico, Roma. fuente ↗

    Sostiene · la tesis de esta pieza: que Gn 18:1–16 es un «relato abierto», que Abraham no reconoce necesariamente a Dios, y que la teofanía ocurre en un ámbito doméstico y no cultual.

  2. 02

    Sternberg, M. (1987). The Poetics of Biblical Narrative: Ideological Literature and the Drama of Reading, Indiana University Press, Bloomington. DOI

    Sostiene · la distinción entre lo que sabe el lector y lo que saben los personajes — el recurso con el que se explica que nosotros sepamos que es YHWH y Abraham vea solo tres hombres.

  3. 03

    Ska, J.-L. (2000). «Our Fathers Have Told Us»: Introduction to the Analysis of Hebrew Narratives, Subsidia Biblica 13, Pontificio Instituto Bíblico, Roma, pp. 65–81 (sin DOI: volumen impreso).

    Sostiene · el método de análisis narrativo con el que se lee el cambio de perspectiva del narrador al personaje dentro de la misma escena.

  4. 04

    Jericke, D. (2003). Abraham in Mamre. Historische und exegetische Studien zur Region von Hebron und zu Genesis 11,27 – 19,38, Culture and History of the Ancient Near East 17, Brill, Leiden. DOI

    Sostiene · el estudio de conjunto sobre la región de Hebrón y Mamre: qué se sabe del lugar, del culto asociado y de los problemas históricos del ciclo de Abraham.

  5. 05

    Tov, E. (2005). Textual Criticism of the Hebrew Bible, Brill, Leiden — capítulo «Textual Criticism and Literary Criticism». DOI

    Sostiene · el marco para distinguir una variante textual de una decisión literaria, y la advertencia de que a los copistas se les atribuye a veces más sensibilidad literaria de la que tuvieron.

El cuerpo del artículo de Ska se leyó completo, no por resumen. Las variantes textuales (Pentateuco Samaritano, Septuaginta, Peshitta, Targum Onquelos, Vulgata) se citan tal como las presenta el autor, con la advertencia de que su valoración es discutible. La única fuente sin DOI es el volumen impreso de Subsidia Biblica, porque no lo tiene.

El otro capítulo con nombres inventados: Génesis 14, los cuatro reyes del este →
La región donde ocurre la escena: Samaria, la tierra que Jesús cruzó →

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